viernes, 23 de octubre de 2009

Buenos días, malos días y profecías

El caso es que llevaba desde el martes queriendo escribir sobre esto. Fue uno de esos días en los que poco después de levantarte sabes que todo va a ir mal. En particular los problemas vendrían ocasionados por el exceso de pan rallado en el espacio extracelular del cerebro de las personas con las que me crucé. Contenedores de reciclaje, jornadas de recepción, dependientas de tiendas… y lo peor… el tráfico motorizado.

 

DSC01047 Irónico el detalle de la matrícula terminada en FLY justo cuando pasábamos 5 minutos en una calle de un sólo carril porque el bus de la derecha estaba desembarcando los bártulos de un grupo de guiris.

 

Podría describir las situaciones más representativas de la jornada pero ahora que al fin tengo un rato para esto… me doy cuenta de que lo importante no es eso. No concuerda con mi cualidad de estudiante de ciencias (porque sí, en mi facultad se considera la Psicología como una ciencia señores, al igual que en el resto de Europa aunque le pese a la sociedad) el creer en la mala suerte y cosas del estilo. Más bien creemos en probabilidades y en profecías que se cumplen a sí mismas.

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En cualquier caso… ese coche azul marino con matrícula de Barcelona que más que eses iba haciendo zetas delante mía cuando subía a mi facultad esa tarde… hace que uno llegue ya a plantearse si es mejor quedarse en casa esos días en los que las probabilidades van en contra.

martes, 13 de octubre de 2009

Los modelos mentales

 

 

Psicología del Lenguaje; 15:30 aprox. de un martes 13.

La clase de hoy es la que explica lo que caerá en el examen de este jueves. Intento escuchar al profesor pero detrás mía parece haber un nido de grajos hambrientos, me doy la vuelta y miro al lugar del que procede la mayor parte del ruido y me encuentro con una chica que me ve. Cuando me giro de nuevo la oigo decir "¿Qué paaaasa? yo tengo derecho a hablar lo que me dé la gana.", algo se sobrecalienta en mi cerebro y sale humo por mi oído derecho (al izquierdo le quedaban sólo unos minutos de vida). Es entonces cuando el ruido de grajos abandonados - no sin razón de sus sensatos padres - comienza a aumentar en intensidad y frecuencia. Me vuelvo de nuevo para ver qué pasa esta vez y observo, no sin asombro, cómo la nariz de la chica que tenía derecho a hablar va apuntando cada vez más al techo y comienza a emitir sonidos agudos por la boca cada vez que trata de decir algo. Sus amigas la miran extrañadas y cuando van a comentar lo que sucede se sorprenden emitiendo el mismo tipo de alaridos involuntarios. Se levanta la primera y toda la clase la mira esta vez, el profesor para su exposición para preguntar qué está pasando y ella le contesta con un espantoso graznido de ave torturada. Sale corriendo y abandona la clase seguida de las demás muchachas, todas sin contener el malsonante producto de sus gargantas en el trayecto. El profesor continúa la explicación y me entero de todo. Esto de ser hechicera no está nada mal.

Y bueno, es lo que habría pasado en el mundo de Oz. Sin embargo, en el real, el profesor hablaba de modelos mentales ilustrando con un ejemplo su explicación: "En este caso podría ser una representación del Sistema Solar para saber, por ejemplo, qué planeta está más caliente." Entonces el parloteo se agita en la fila de atrás y escucho, proveniente del sitio de la chica con derecho a molestar: "Pues el Sol." a lo que otra de sus amigas le rebate "No, es la Tierra." y así durante un rato.

Simplemente, a veces la realidad supera la ficción.

jueves, 8 de octubre de 2009

Razón de ser



Estado actual: ya en el suelo, cerrando el ciclo.